Martes, 13 de octubre de 2026
Edición digital
Ecotel Press

Información veraz, al instante

ClimaPresentado por GO MOTORSLoja 19 °C 🌧️ LluviaQuito 16 °C 🌧️ LluviaGuayaquil 31 °C 🌦️ ChubascosCuenca 23 °C 🌦️ ChubascosMET NorwayDivisasEuro/dólar 1,1188 ▲ +0,06 % (cierre 13/10)Brent 125,44 USD/barril ▼ −0,06 % (cierre 06/10)BCE y EIASismosÚltimo sismo M 4,4 20 km al oestesuroeste de Palestina, Colombia hace 3 hUSGS, referencial
Publicidad
Publicidad
‹ Portada
Opinión (O)

Tres maneras de fallar

Los concejos municipales de Loja han oscilado entre la impotencia, el silencio y el protagonismo político, mientras sus integrantes evaden el juicio de la memoria ciudadana.

OSWALDO SARITAMA FERNÁNDEZ
OSWALDO SARITAMA FERNÁNDEZ

Cuando la peste del insomnio llegó a Macondo, la gente empezó a olvidar el nombre de las cosas y José Arcadio Buendía resolvió el problema con un hisopo entintado: vaca, pared, reloj. Loja padece una variante municipal de esa peste, recuerda a sus alcaldes con nombre, apodo y anecdotario, pero sería incapaz de nombrar a tres concejales de hace diez años; ese olvido es el mejor blindaje que tiene un concejal, once personas deciden juntas y ninguna responde sola. Esta columna es el hisopo.

Primero, la vara, un Concejo no tapa baches ni tiende tuberías, legisla y fiscaliza; juzgarlo por la obra pública es absolverlo de lo único que le corresponde. La medida justa es otra, qué hizo con su voto cuando el alcalde se equivocó.

Entre 2014 y 2019 Loja tuvo un Concejo impotente, siete de sus once miembros eran de oposición, una aritmética que en cualquier manual alcanza para gobernar el debate, en la práctica de ese entonces no alcanzó. Una concejala terminó presa por un tuit que ofendió al alcalde, y el cabildo siguió sesionando; a José Bolívar Castillo no lo detuvo el Concejo, lo detuvieron 27.764 firmas reunidas por un dirigente de taxistas y el 70,85 % de las urnas, el 24 de junio de 2018.

Publicidad
Publicidad

La ciudadanía hizo en un domingo lo que la mayoría opositora no hizo en cuatro años. Los concejales, eso sí, encontraron energía para lo siguiente, disputarse la vicealcaldía en los tribunales. Entre quienes la reclamaban estaba Franco Quezada; cinco años después llegó a la Alcaldía por las urnas y a los siete salió de ella por el voto de su propio Concejo. Entre 2019 y 2023 tuvimos un Concejo silencioso, en plena pandemia, la Contraloría examinó trece contratos de emergencia suscritos entre febrero y abril de 2020 y remitió a la Fiscalía un informe con indicios de responsabilidad penal; el control llegó desde Quito, no desde la fiscalización del Concejo. De lo que hizo el cabildo frente a esas compras, la memoria pública no guarda registro, eso ya es un dato. El periodo se cerró con la muerte de Jorge Bailón, en marzo de 2022 y con una sucesión que nadie convirtió en balance.

Desde 2023 se tiene un Concejo protagonista; en mayo de 2024, nueve de once concejales le pidieron a Quezada (ya alcalde) resultados o la renuncia. El 26 de junio de 2025 lo removieron con nueve votos y el 18 de julio el TCE ratificó la decisión. Ninguno de los otros dos Concejos usó así el poder que la ley da. Conviene anotar también que quien presidió la sesión de la remoción heredó la Alcaldía; y conviene anotar lo que vino después, porque la mayoría que supo ponerse de acuerdo para quitar descubrió pronto que no tenía acuerdo para nada más. El agua siguió faltando.

Queda el veredicto, Loja ya conoce las tres maneras de fallar: no poder, no querer y poder demasiado. La tentación es coronar al más ruidoso, y sería un error, el escándalo al menos deja rastro, hay actas, votos, nombres. El peor Concejo es el silencioso, el que renunció a su función sin que nadie lo notara y por eso mismo no pagó ningún costo. El impotente quiso y no pudo. El protagonista pudo, y deja el precedente de que fiscalizar y heredar el cargo pueden ser el mismo acto. El silencioso ni quiso ni dejó huella. De los Concejos anteriores, los de 2005 a 2014, casi nada puede decirse, y eso prueba la tesis, esos exconcejales ya disfrutan del olvido completo.

En noviembre Loja elegirá otros once nombres, la papeleta de concejales es la que se llena al apuro, con el cansancio de haber decidido ya lo importante. Ahí empieza la peste; la memoria colectiva no es un monumento ni un aniversario, es una lista de nombres con fecha y con voto, guardada por alguien que piensa volver a leerla, por eso es importante la Historia como ciencia, porque nos recuerda que no debemos ser ciudadanos torpes eligiendo concejales mediocres.

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad