Contaminación en Catamayo: quemas de caña, humo de ladrilleras y aguas residuales preocupan a la población
Los recientes incendios registrados en Catamayo vuelven a poner en discusión una problemática ambiental que, según representantes del sector cañicultor, se arrastra desde hace décadas.

La contaminación ambiental constituye una de las principales preocupaciones en el cantón Catamayo, provincia de Loja. Los recientes incendios y quemas de cañaverales, que han provocado la presencia de humo y cenizas en diferentes sectores, han vuelto a evidenciar una problemática que no se limita a estos episodios, sino que también comprende las emisiones de las ladrilleras, el manejo de agroquímicos y las condiciones del agua que utiliza la población.
La situación genera preocupación por las posibles consecuencias para la salud de los habitantes y el deterioro de los recursos naturales. Sin embargo, hasta el momento, no se ha podido conocer información oficial del Ministerio del Ambiente y Energía sobre los controles efectuados, los niveles de contaminación registrados o las medidas adoptadas frente a estos acontecimientos.

Santiago Mora, integrante de la Asociación de Cañicultores de Catamayo, sostiene que los problemas ambientales del cantón se vienen denunciando desde hace varias décadas, sin que, a su criterio, exista una respuesta suficiente de las instituciones responsables.
Quemas de caña: una práctica que persiste

Uno de los problemas más visibles es la quema de cañaverales, una práctica utilizada para facilitar las labores de cosecha y reducir los costos de producción. Mora explicó que anteriormente la caña se cortaba sin necesidad de quemarla, pero que, con el paso de los años, se extendió el uso del fuego para disminuir el esfuerzo y los gastos que demanda esta actividad agrícola.
Según el entrevistado, las quemas se realizan generalmente durante la noche y la madrugada, de acuerdo con una planificación por sectores. No obstante, advierte que el humo y las cenizas llegan hasta las zonas pobladas, afectando las condiciones ambientales del valle.
Los recientes incendios registrados en las inmediaciones del aeropuerto Ciudad de Catamayo también han generado preocupación por los riesgos que representan para la población y las operaciones aéreas. Al referirse a estos acontecimientos, Mora señaló que no todos los incendios necesariamente corresponden a quemas planificadas.
Algunos podrían originarse por acciones negligentes, quemas no controladas o descuidos de particulares, situaciones cuyas responsabilidades deben ser investigadas. El representante del sector cañicultor considera que las autoridades deberían prestar especial atención a las quemas realizadas cerca de viviendas, establecimientos de salud, estaciones de combustible y otras instalaciones sensibles.
Ladrilleras también contribuyen a la presencia de humo
A las quemas agrícolas se suma otra actividad tradicional del cantón: la fabricación de ladrillos mediante hornos que utilizan procesos de combustión. De acuerdo con Mora, estas actividades se desarrollan de manera frecuente, por lo que la población permanece expuesta a emisiones procedentes tanto de los cañaverales como de las ladrilleras.
“Si no es del uno, es del otro, pero es a diario todo el tiempo”, manifestó al describir la frecuencia con la que observa estas actividades.
Explicó que anteriormente se intentó introducir tecnología para mejorar los procesos de fabricación de ladrillos, pero la iniciativa no produjo los resultados esperados. A su criterio, es necesario impulsar alternativas de producción que permitan disminuir las emisiones sin desconocer la importancia económica de estas actividades para las familias que dependen de ellas.

Desde el punto de vista ambiental, la combustión de materia vegetal y otros materiales puede liberar partículas finas y gases que deterioran la calidad del aire. La exposición reiterada al humo puede provocar irritación de ojos y garganta, tos y agravar enfermedades respiratorias, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con afecciones pulmonares.
Preocupación por el uso de agroquímicos
Otro de los aspectos señalados por Mora es el presunto uso de glifosato en las plantaciones de caña de azúcar.
El entrevistado aseguró que, años atrás, se habrían suscrito acuerdos con autoridades sanitarias para restringir la utilización de este producto, debido a preocupaciones sobre sus posibles efectos en la salud.
Según su versión, estos compromisos no se habrían cumplido y el uso del agroquímico continuaría. Mora atribuye parte de los problemas sanitarios que observa en el cantón a la exposición a sustancias químicas empleadas en la actividad agrícola.
El agua, otra preocupación para los habitantes
Santiago Mora considera que uno de los problemas más graves de Catamayo está relacionado con la calidad, disponibilidad y manejo del agua. Según su testimonio, el crecimiento de urbanizaciones y lotizaciones ha incrementado considerablemente la demanda del líquido, mientras que la infraestructura y la disponibilidad del recurso no habrían avanzado al mismo ritmo.
Señaló que anteriormente los inconvenientes de abastecimiento se concentraban en determinados sectores, pero que actualmente también se presentan en zonas céntricas de la ciudad.
“Yo vivo en el centro de Catamayo y no tenemos agua, tenemos agua muy poca”, expresó.
A esta situación se suman sus cuestionamientos sobre la calidad del agua destinada al consumo humano. Mora aseguró que existirían análisis particulares que evidenciarían contaminación microbiológica en muestras de agua.
Aguas residuales y posibles afectaciones a los cultivos

Otro punto de preocupación es el destino de las aguas residuales generadas en la ciudad. Mora cuestionó la falta de un tratamiento adecuado de estas descargas y advirtió que podrían estar afectando los cauces y terrenos agrícolas ubicados aguas abajo de Catamayo.
Según sus declaraciones, las aguas servidas estarían siendo utilizadas para el riego de diferentes cultivos, entre ellos caña de azúcar, yuca y tomate.
El entrevistado también mencionó su preocupación por las condiciones de los ríos Guayabal y Boquerón, debido a las descargas que podrían recibir a lo largo de sus recorridos.
El representante cañicultor sostuvo que se han planteado alternativas e incluso posibilidades de cooperación y financiamiento para mejorar el manejo del agua, pero considera que no ha existido suficiente apertura institucional para concretarlas.
Cuestionamientos a los controles ambientales
Mora aseguró que, durante varios años, ciudadanos y organizaciones han realizado gestiones ante distintas instituciones para solicitar atención a los problemas ambientales del cantón.
Según indicó, existirían estudios desarrollados por entidades públicas y universidades sobre las consecuencias de determinadas actividades productivas. También cuestionó la falta de sanciones y de medidas que, a su criterio, permitan reducir la contaminación.
El entrevistado considera que la solución requiere compromisos tanto de las autoridades como de las empresas, los productores agrícolas y la ciudadanía.
A la espera de respuestas oficiales
Hasta el cierre de esta información, no se había logrado obtener un pronunciamiento del Ministerio del Ambiente y Energía sobre las denuncias expuestas y las acciones de vigilancia ambiental desarrolladas en el cantón.







