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Opinión (O)

¿Nuestra energía es realmente verde? Las preguntas urgentes sobre la transición energética del Ecuador

Ecuador debe diversificar urgentemente su matriz eléctrica con energías renovables para reducir la dependencia de las hidroeléctricas y los combustibles fósiles, y evitar nuevas crisis energéticas.

César Aurelio Piñeda Armijos
César Aurelio Piñeda Armijos

¿El Ecuador es verdaderamente un ejemplo de resiliencia ecológica para el mundo? Al revisar las estadísticas oficiales del sector eléctrico ecuatoriano al cierre de 2025, la respuesta plantea serias dudas y preguntas.

Una de las preguntas es ¿Dependemos de un clima cada vez más impredecible ene la generación de energía? Aunque celebramos que la generación hidroeléctrica se recuperó y alcanzó el 72,4 % de la matriz energética nacional actual e importaciones en 2025, la cifra esconde la vulnerabilidad estructural a las sequías. ¿Acaso esto se dio porque olvidamos lo qué ocurrió en la crisis hídrica de 2024, cuando la generación de energía hídrica cayó al 63,5 % debido a que los ríos bajaron su caudal?

La respuesta estatal ante la reducción de agua ha sido históricamente perjudicial para el entorno. ¿Por qué el sistema energético sufre repetidamente de una adición con rebote fósil? En lugar de impulsar soluciones ecológicas de energías limpias durante el estiaje de 2024, la participación de energía térmica fósil (diésel, fuel oil y gas) fue la que se disparó hasta representar el 30,9 % de nuestra matriz. ¿Resulta aceptable que, incluso con un año más lluvioso en 2025, mantengamos un respaldo fósil tan alto como el 24,3 % simplemente para garantizar el suministro eléctrico? Como demuestran recientes conflictos internacionales, ¿no es evidente que depender de los combustibles fósiles hace a las naciones profundamente vulnerables y socava su seguridad?

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Frente al escenario descrito, ¿acaso la transición ecológica de energías limpias se limita únicamente a instalar paneles solares y turbinas de viento? Si bien es cierto que en Ecuador el rezago en estos dos frentes es crítico (aporte minúsculo del 0,10 % en solar fotovoltaica y 0,49 % en eólica), la verdadera resiliencia exige mirar hacia el panorama completo de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). ¿Por qué ignorar el enorme potencial de nuestros campos y ciudades en el Ecuador? Las energías limpias son diversas y deben complementar las falencias hídricas. Dentro del marginal 1,7 % que representan las ERNC en Ecuador, ya existen aportes de otras fuentes vitales como la biomasa que representa el 0,95 % y el biogás con el 0,11 %. ¿No podríamos aprovechar masivamente los residuos agrícolas, forestales o urbanos para generar electricidad para fomentar la economía circular? ¿No deberíamos observar el caso de países como Dinamarca, que está logrando una verdadera transición energética reduciendo activamente sus combustibles fósiles hacia cero al reemplazarlos con energía eólica y biomasa?

Ahora bien, ¿quiénes serían los encargados de guiar este complejo proceso? La urgencia de la crisis exige ir más allá de las decisiones políticas improvisadas. ¿Es evidente que se requiere Ingenieros ambientales y sus carreras afines capacitados para diseñar, auditar y liderar proyectos que aprovechen energías limpias y que respeten verdaderamente nuestros ecosistemas? Sin su pericia técnica y científica para gestionar el impacto territorial y estructurar una matriz sostenible, cualquier intento de transición corre el riesgo de convertirse en un parche temporal que no resuelve la degradación ecológica de fondo.

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Para que estas ideas generen impacto real, se requiere presentar detalles específicos y evitar las generalidades que adormecen a la ciudadanía. Bajo esta premisa de urgencia, debemos formularnos las siguientes interrogantes: ¿Hasta cuándo seguiremos sumando megahidroeléctricas en años lluviosos mientras conservamos intacta la muleta del petróleo? ¿Cuándo entenderemos que la soberanía ambiental requiere el talento de nuestros Ingenieros Ambientales para integrar armónicamente la fuerza de nuestros ríos con el sol, el viento, la biomasa y el biogás? Es momento de que la política pública responda con acciones y diversifique nuestra red electica con energías limpias para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y desarrollar alternativas más compatibles con el entorno ambiental.

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